Una gran escuela llamada LA FAMILIA

En esta gran escuela llamada familia están todas las materias, las tradiciones, las costumbres, la cultura, los oficios, las  profesiones, los patrimonios, las enfermedades, el lenguaje, la religión, etc.  y en especial el AMOR.

De la familia heredamos todo, lo bueno como los recursos, y también los conflictos no resueltos.

Pero la familia no está sola, no está aislada, pertenece a un grupo social y cultural, que también influye en nuestras vidas. Y de acuerdo al lugar que nacemos también vamos a heredar costumbres, como por ejemplo: la poligamia, que es poder estar casado con más de una mujer, como sucede en el Islam (pero para esto, las mujeres deben de estar de acuerdo entre ellas).
Otra costumbre es como en los países árticos, donde los esquimales agasajan al visitante ofreciéndole a su mujer. Así que, para lo que a uno puede ser normal y bien visto, para otro todo lo contrario.

Esto esta relacionado con el concepto de inconsciente colectivo.

Una vez un consultante me pregunto: tanto pero tanto peso puede tener la familia y la respuesta es SI y como bien se dice: si y lo que sigue.

Porque esa herencia no empieza solo al llegar al mundo, sino ya empieza en el vientre de mamá y hasta unos meses antes de nuestra concepción, (proyecto sentido) porque todo lo que le va sucediendo a mamá nos lo va transmitiendo. 

Esto tiene que ver con el inconsciente familiar.

Ponte a pensar un minuto en ti, en tu vida. Y piensa si te has sentido alguna vez atrapado por la fuerza del árbol, es como una fuerza, que no te permite que te alejes del clan.

Trata de recordar si alguna vez has tenido algún problema de pareja que se manifieste de forma repetitiva, algún problema en el trabajo, como que ganas muy poco con lo que haces y no te alcanza para vivir, o si tienes algún tipo de adicción etc.

Hay  dos fuerzas en el árbol genealógico:

Una la centrípeta, que te absorbe hacia el interior del árbol, manteniendo atrapado, poniéndote obstáculos en el camino.

La otra es la fuerza centrífuga que es la que te impulsa hacia afuera, hacia una conciencia liberadora, la que te ayuda a cumplir tus propios objetivos, más allá de los que tu árbol te impone.

Aquí te liberas, eres tú mismo, pero también de esta forma estas ayudando a los tuyos, por ejemplo si en tu clan nunca existió el éxito y tu eres un hombre que triunfas en la vida, esta situación es buena para ti, pero también lo es para todo el clan, porque estas demostrando que en la vida se pude triunfar, que en la vida no solo existe el fracaso que es lo que conoce ese clan.
Y cuando un miembro del clan produce un cambio esto afecta a todo el clan, ya sea de manera positiva o negativa.

Pregúntate que es lo que quieres en esta vida, cuál es tu objetivo, y observa si los estas cumpliendo, si estas en ese camino, si es así, es que has tomado conciencia y has roto con la fuerza centrípeta, pero si no, la fuerza centrípeta te atrapo y no te deja avanzar en lo que  tu realmente quieres, porque la fuerza centrípeta te dejara avanzar solo en la dirección que tiene el clan. Y en lo que el inconsciente familiar  tiene asignado para ti.

Existe una gran lealtad familiar, provocada por ese amor ciego que no nos permite ver las cosas como adultos, ni la realidad tal cual es.

Ese amor ciego muchas veces nos hace jugar un rol equivocado,  por ejemplo: asumimos el rol de marido para acompañar a  mamá, cuando  papá se ausenta o por fallecimiento.

Y si soy marido no puedo ser hijo y mamá no puede ser mamá. También sucede que muchos padres dicen yo soy amigo de mis hijos, y si tú eres amigo de tu hijo, quien entonces es el padre o la madre, deja que tus hijos tengan amigos y tu asume ese rol tan importante que los hijos necesitan, así que se su padre o su madre.

Si si, hay mucho amor  por la familia, por habernos dado la vida, inculcándonos sobre el amor, ocupándose que aprendamos a caminar, a hablar, a reír, a comer, etc  y a cultivar valores.
Entonces si te preguntaras que daño me puede estar haciendo todo esto, que tiene de malo amar a la familia, la respuesta es no tiene nada de malo amar, porque no se trata de romper con el amor, en dejar de quererlos, es romper con esa fidelidad, con ese amor ciego, en dejar de ser fieles, en trascender esos programas que nos están afectando, y no nos dejan vivir nuestra propia vida, nuestro propio destino.

Es tomar conciencia como adulto, sin buscar culpables, sin juzgar e ir hacia la acción, es dejar de repetir para reparar desde la conciencia.

¿Entonces porque repetimos o reparamos?

Porque existen patrones que hemos aprendido y a veces con esos patrones  adquiridos actuamos luego en la vida, muchas otras veces son mandatos que hay en la familia, como tendrás que ser médico igual que tu padre y tu abuelo, o virgen hasta el matrimonio etc.

Cuando somos niños podemos adoptar de nuestros ancestros, la forma de caminar, sus gestos, el tono de la voz, posturas corporales, y hasta sentimientos y manera de pensar.

Cuantas veces nos dicen piensas  igual que tu padre, o sos igual a tu madre. De aquí el viejo refrán:

“De tal palo, tal astilla”

Pero también heredamos sufrimientos, conflictos emocionales no resueltos, duelos no elaborados, etc.

¿Pero solo heredamos lo malo?

La respuesta es NO. Heredamos también lo que llamamos recursos y son los que de alguna manera nos ayudan en esta vida a estar mejor. En el árbol podemos encontrar infinidad de ellos, por ejemplo:
Una profesión puede ser un recurso, una actitud de firmeza que tenía el abuelo en algún momento nos puede ayudar muchísimo, etc.

Y todo esto sucede de forma inconsciente y  por un tema de supervivencia.

Aparte todos necesitamos de alguna manera pertenecer a un grupo, a ser reconocidos, protegidos, ser deseados, y quien mejor para esto que el clan familiar. Y ante esta situación de Amor quien se resiste, todos necesitamos amor, ser amados, por eso tanto nos cuesta alejarnos de la familia, tanto nos cuesta cortar las lealtades familiares, muchos consultantes se resisten y a veces necesitan varias sesiones para lograr este objetivo.

Es una gran escuela   la familia, que te enseña  que hay algo que se llama Amor y todo lo cura, pero que también ese Amor todo lo puede enfermar.


Tomemos conocimiento de todo lo hermoso que hemos aprendido en esta gran escuela llamada la familia, démosle las gracias.
No juzguemos a ningún maestro, aceptemos la realidad tal cual es y demos ese paso hacia la vida, hacia la conciencia, hacia la libertad.