¿Te has puesto a pensar alguna vez en esta frase?

Generalmente ante una situación lo primero que hacemos es emitir un juicio es decir juzgar y a veces varios. Es como algo que sucede de forma automática no lo pensamos, simplemente sucede.
Y cuando averiguamos o tomamos conocimiento de lo que sucedió, o como fueron realmente los hechos terminamos diciendo ¡Ah!.
Juzgar es un proceso en el que se basa la percepción, que nada tiene que ver con el conocimiento.
Normalmente el juzgar lleva implícito el rechazo.
Cuando nos juzgamos a nosotros mismos o a otras personas generalmente ponemos más de manifiesto los aspectos negativos. Porque al tomar la decisión de juzgar de lo que hemos percibido hemos determinado que es imperfecto y eso que determinamos como imperfecto, queda grabado en nuestra mente, porque es lo que ha sido percibido.
Y pensamos que esos juicios que tenemos de nosotros o de otros, no provocan ningún tipo de efecto.